Agmer informó que el 22% de los docentes tuvo Covid

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La pandemia de coronavirus -que en marzo de 2020 trastocó el sistema educativo e impuso la enseñanza virtual, situación que varió recién en la segunda mitad de 2021, con la vuelta a la presencialidad- impacto fuerte en el trabajo de los docentes, al punto que un 22% admite haberse contagiado de Covid-19.  Del total de contagiados, el 65% contrajo el virus este año; el 22%, el año pasado; y un restante 13% cursaba la enfermedad al momento de realizar un completo relevamiento que desarrolló, entre el 11 y el 18 de junio últimos, el Instituto de Investigaciones Estadísticas de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer).

«Esto significa que los mayores niveles de contagio se produjeron en el primer semestre de 2021, representando en total un 78% de los casos encuestados», dice el trabajo que llevaron adelante Amalia Homar, Marta Martínez, Federico Tálamo y Alejandro Bernasconi, denominado «Encuesta sobre condiciones de trabajo docente en el marco
del retorno a la presencialidad en las escuelas de Entre Ríos». El sondeo abarcó a un total de 2.490 docentes.

De las 2.490 respuestas obtenidas por los encuestadores, surge que un 36% de docentes viaja fuera de su ciudad para desarrollar su trabajo; y sobre ese 36% (que comprende a 695 docentes que se trasladan), un 65% lo hace en vehículo particular, ya sea propio o compartido; otro 20% lo hace “a dedo”, y apenas un 15% utiliza el transporte público. Otro dato que surgió del sondeo es que el 13% de los encuestados forma parte de alguno de  grupos de riesgo ante la pandemia de coronavirus. Respecto del tipo de riesgo, destaca en primer y segundo lugar (con un 31% y 30% respectivamente) la obesidad mórbida (índice de masa corporal superior a 40) y las enfermedades respiratorias crónicas. En tercer lugar, aparece la diabetes (23%), siguiéndole en orden porcentual las enfermedades cardíacas (13%), embarazos (8%) e inmunodeficiencias (7%). Un 4% indicó ser grupo de riesgo en razón de su edad (mayores de 60 años). Por último, con un 2% se ubican tanto pacientes oncohematológicos y
transplantados como quienes sufren insuficiencia renal crónica.

Respecto del trabajo en el aula y la vinculación de docentes y estudiantes durante el año 2020 -marcado por el contexto de la emergencia sanitaria-,  de un total de 2.188 respuestas el 56% señala que más de la mitad de sus estudiantes se vincularon con la propuesta pedagógica no presencial; el 29% sostiene que lo hizo menos de la mitad; y el 15% indica que la totalidad logró dicho vínculo.

«Cuando desagregamos estos resultados según nivel, observamos que la mayor diferencia se produce en secundaria: allí solamente un 6% de docentes indica que la totalidad de sus estudiantes lograron vincularse con la propuesta no presencial, mientras que en inicial y primaria esta respuesta asciende al 21% y 22% respectivamente», dice el informe del Instituto de Investigaciones Pedagógicas de Agmer.

En torno a lo que sucedió en 2021, con el lento regreso a la presencialidad escolar y cómo se recuperó 2020, la encuesta señala que un 93% de docentes indicó que su escuela implementó la promoción acompañada para que sus estudiantes puedan completar los contenidos del año anterior en los diferentes espacios curriculares, mientras que el 7% expresó que se optó por hacerles reingresar al mismo año que cursaron en 2020. «Estos valores son semejantes si se discriminan las respuestas según nivel: 94% en primaria y 93% en secundaria, aclarándose que la pregunta no aplicaba a docentes de inicial debido a que en dicho ámbito la promoción es directa», apunta el informe.

Respecto de los grupos de estudiantes que directamente no lograron vincularse con la propuesta pedagógica no presencial en 2020, en su mayoría retornaron al establecimiento en 2021, según lo indicado por los equipos de conducción. Ese retorno es señalado por el 94% de los cargos de conducción, mientras que un 6% señala que en
su mayoría no retornaron a la escuela ante la ausencia de vínculo. «Es importante destacar que estos datos presentados de manera global adquieren rasgos particulares cuando los analizamos al interior de cada nivel. En el caso de la educación primaria, el 87% de los equipos de conducción indicó que para aquellos grupos de estudiantes que no habían logrado vincularse en 2020 se implementó la promoción acompañada, posibilitando completar espacios curriculares de ese año junto con el cursado de los correspondientes al actual -subraya. En el caso de la educación secundaria, esta opción fue seleccionada por el 54%. Claramente, observamos aquí que la promoción
acompañada como política institucional tuvo un protagonismo mucho mayor en las escuelas primarias».

Pero la virtualidad, que fue fuerte en el ciclo lectivo 2020 y lo siguió teniendo en la etapa «bimodal» de 2021, tropezó con algunos bemoles en las escuelas de Entre Ríos. Al consultar a los docentes si la escuela cuenta con acceso a Internet, el 62% respondió que sí, mientras que un 38% dijo que carece de ese servicio.  Al diferenciar por ubicación del establecimiento, la diferencia en la respuesta positiva respecto del acceso a internet es un 10% mayor en las escuelas urbanas que en las escuelas rurales (64% y 54%, respectivamente).

Al contestar sobre la calidad de la conexión a Internet, las respuestas indican que es regular para el 62%, buena para el 21% y mala para el 17%. «Cabe aclarar que al decir ´ buena´  nos referimos a una conexión que funciona sin problemas, mientras que ´regular´ es aquella que funciona lento o con cortes y ´mala´ cuando no funciona la mayor parte del tiempo», aclara el relevamiento.

En cuanto a la disponibilidad de equipamiento informático, un 60% (1.501 casos) de docentes dice que no se cuenta con el mismo en las escuelas, mientras que el 40% restante (989 casos) responde que sí. Sobre este último grupo, apenas 316 (32% del subconjunto) expresan que el mismo es adecuado a las necesidades actuales, en tanto que para los 673 restantes (68% del subconjunto) el equipamiento informático no es adecuado.

Claramente, la virtualidad no fue beneficioso para el trabajo docente. Cuando los encuestadores les solicitaron que precisen el tiempo que les insumió su trabajo durante el año 2020 y lo comparen con el tiempo que les demanda la nueva organización del trabajo docente a partir de la bimodalidad y el retorno a la presencialidad en 2021, la percepción del 69% indica que ese tiempo es mayor que el requerido un año atrás, mientras que el 23% considera que fue igual y sólo para un 8% ese tiempo fue menor.

«Los datos señalados en los párrafos precedentes muestran las tensiones y los desafíos ante los que se encuentra la docencia entrerriana y los establecimientos educativos en el contexto de la enseñanza bimodal, para implementar las acciones y actividades que se requieren para vincular con la propuesta pedagógica a los grupos que no asisten presencialmente a las clases. De hecho, cuando se consulta sobre las condiciones generales de salud, es significativo que un 65% de docentes que responden que perciben algún tipo de malestar lo vinculen específicamente con la acumulación de trabajo que se produce ante la necesidad de dar respuesta a las actividades presenciales y no presenciales», resume Agmer.

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