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martes, enero 26, 2021
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La cuarentena impactó negativamente en la dieta y actividad física de los adolescentes

Dos investigadores entrerrianos, llevaron adelante un sondeo sobre hábitos y costumbres en los adolescentes durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19. El registro indaga sobre las nuevas costumbres ante el encierro y arroja preocupantes resultado respecto a la salud de los púber. Los padre consultados señalaron que en 30 por ciento la actividad física era casi nula y en la gran mayoría la comisa era en horarios irregulares, según el detalle al que accedió AIM.

El confinamiento y aislamiento social a causa de la pandemia de Covid-19 género un radical cambio radical en la vida de todas las personas a nivel social, familiar, cognitivo y económico. Sin embargo, existen algunos grupos más vulnerables a este hecho, como los niños, adolescentes y adultos mayores, comenta a esta Agencia Santiago Resett, licenciado en Ciencias de la Educación, doctor en Psicología e investigador del Conicet. Lo hace como introducción a comentar los resultados de un estudio que llevó adelante como integrante de la Universidad Argentina de la Empresa junto a su par Fabiola Iglesia de la Universidad Católica Argentina.

El especialista en educación encuadra que el escenario en cuanto que el aislamiento social, los cambios en las rutinas, han impuestos “patrones disfuncionales de sueño, exposición excesiva a las pantallas, dieta inadecuada y carencia de actividad física pueden ser mucho más nocivas para sujetos en vías de desarrollo físico y mental, como es el caso de los adolescentes”, apuntó. “A esto debemos sumarle la interrupción de la concurrencia a la escuela y la práctica de deportes o actividad física fuera del hogar, de los encuentros con pares o amigos -de gran necesidad en la adolescencia- y familiares, las modificaciones en la organización de tareas del hogar. Estos son solo algunos de los aspectos que se han visto modificados y que pueden afectar la vida de este grupo”, sentencia.

Esa edad complicada

“La adolescencia es una etapa del desarrollo que se extiende de los 11-12 años a los 18-19 años y es de gran importancia para el ciclo vital; se caracteriza por importantes y rápidos cambios físicos, cognitivos, sociales y emocionales. Desde las neurociencias, se sabe que en dicha etapa se producen importantes cambios en el sistema nervioso y que recién alrededor de los 25 años de edad se termina de constituir el encéfalo. Al mismo tiempo, es una etapa en la cual se incrementan las conductas de riesgo, como consumo de sustancias tóxicas, agresividad, conducta antisocial, problemas alimentarios, entre otros. Si este sucedo en condiciones ‘normales’, ¿qué podemos esperar para un adolescente en una crítica situación como la que vivimos y continuamos viviendo?”, se pregunta el doctor Resett para dar cuenta de la relevancia de análisis encarado. “A esto debemos sumarle que nuestro país logró el récord mundial de aislamiento con casi 8 meses. Tiempo más largo que el de Wuan, la localidad china donde empezó la pandemia. Al mismo tiempo, este aislamiento tan extenso generó fatiga y desconfianza en los ciudadanos”.

Encuesta

Respecto al debate de cómo el confinamiento afectó especialmente al grupo etáreo de los adolescentes, Resett e Iglesia (UCA) llevaron a cabo un estudio online con el propósito de evaluar la calidad de sueño, el uso de pantallas y la actividad física de los adolescentes en el contexto de aislamiento. Se encuestó a padres y madres que convivían con sus hijos y que residían en diferentes provincias de la Argentina durante los meses de julio, agosto y setiembre de 2020. Así se lograron datos de 350 adolescentes (58 por ciento varones y 42 por ciento mujeres) en edades de entre 11 a 19 años.

Según el informe de los padres y madres, en la última semana un 68 por ciento de los adolescentes no había salido ningún día o solamente en una ocasión. Casi un 30 por ciento indicaba que la actividad física de ellos era nula o de apenas treinta minutos y solamente un 4 por ciento hacía más de una hora de este tipo de actividad. Con respecto a la exposición a pantallas (celular, PC, etc.), un 25 por ciento de los hijos estaba expuesto a 8-19 horas diarias y un 28 por ciento a más de 10 horas: mientras que los padres informaban que la exposición antes del aislamiento era de 3 por ciento y 1 por ciento, respectivamente. Solo un 20 por ciento se iba a dormir a entre las 21-23 PM horas. La mayoría lo hacía luego de las 0:00 horas y un porcentaje significativo (casi un 25 por ciento) lo hacían entre las 2-7 PM. Casi un 40 por ciento destacaba que durante el día su hijo/a tenía mucho sueño.

Salud mental

Los encuestados indicaron asimismo que la gran mayoría de sus hijos comían pésimamente (mucho o casi nada) y cenaban o almorzaban a horarios atípicos (almuerzo a las 16 PM, por ejemplo) o irregulares. En lo relativo a cómo se habían comportado en los últimos meses, un 78 por ciento señalaba que su hijo/a “discutía mucho”; un 33 por ciento “lloraba mucho”; un 51 por ciento “no hacía caso” y un 64 por ciento “estaba nervioso o tenso”.

De acuerdo al análisis de estos resultados, los investigadores sociales coligen que “los efectos de esta situación son marcados en la salud física y mental de un grupo como los adolescentes. A todos nos puede afectar el encierro, la mala alimentación, dormir mal, hacer poca actividad física o acostare tarde, pero es mucho más grave para un cerebro y un cuerpo que aún se está desarrollando. A lo que debemos sumarle una pobre estimulación cognitiva ya que la ‘escuela secundaria virtual’ es un pobre sustituto de lo que es el sentido y función este nivel educativo. Sin dejar de lado que muchos alumnos, no tienen PC o directamente no participan de las clases virtuales”.

Conclusiones

Resset e Iglesias también concluyen que los “ adolescentes están viviendo una compleja situación de la que solo se mencionan en este caso algunos aspectos que fueron evaluados, sabiendo que las realidades de cada uno de ellos dependen de múltiples factores, como entorno familiar, condiciones socioeconómicas, vivienda, acceso a la educación virtual, salud propia y de sus familiares, entre otros”, describieron.

Por otra parte, entendieron que al entrar en breve en período de vacaciones, “con mucha incertidumbre sobre cómo serán los protocolos de seguridad e higiene. Todos los años son noticias las inconductas de adolescentes y jóvenes en las playas de veraneo –como el triste caso de Fernando en Villa Gesell en enero de este año o la cruenta riña producida dos fines de semana atrás en Villa Urquiza por parte de un grupo de jóvenes– en las que, en ocasiones, abunda el alcohol y drogas ilegales. ¿Cómo se comportarán nuestros adolescentes y jóvenes luego de 8 meses de encierro? Las autoridades han conducido a un aislamiento duro y extenso, y se padece una desocupación sin precedentes. Esto abre interrogantes sobre en qué condiciones llegan los grupos de adolescentes a este período de receso y si podrán estar preparados en caso de manejar situaciones de tensión o exaltación luego de un largo período de cansancio por el encierro, a lo que puede sumarse algunas situación de frustraciones como no haber tenido su deseado viaje de estudios o colación de año y que han alterado ciertos rituales de socialización”.

La situación se torna más compleja porque padres, madres y docentes, tutores “naturales” para acompañar y marcar las práctica adolescentes también están impactados por estos efectos negativos del aislamiento “como para una transición ordenada y prudente hacia la salida de la misma, como hacia las esperadas vacaciones. ‘La adolescencia es una etapa crítica’, señalan muchas personas. Pero la adolescencia no es más crítica que ser bebé, niño o adultos mayor –también es duro envejecer y saber que el fin de la vida se acerca–. Lo que sí es crítico y delicado para todos sí e transitar la salida sin las experiencias de un adulto”.

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