¿Borges en Basavilbaso? Por Carlos Elbert

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Por la histórica estación del Ferrocarril Nacional Gral.Urquiza (antes Central Entrerriano y Ferrocarril Entre Ríos), que nos identifica en el escudo local, pasaron más personajes notables de los que muchos podemos recordar. En mi infancia, por ejemplo, me quedó grabado el paso de Eva Perón (sin detenerse), así como el de Jaim Weizmann, primer Presidente de Israel, recibido ante la estación por una tropa de gauchos judíos y máximas autoridades. Pues bien, ahora creo haber encontrado un dato histórico que une a Basavilbaso con la más alta literatura, leyendo el libro de Estela Canto, titulado “Borges a contraluz”. Ella fue (además de gran escritora, notable feminista y militante política para su época), durante largo tiempo novia o amor de Jorge Luis Borges. Y en el libro que menciono, ella transcribe algunas cartas de su festejante. Allí puede leerse el siguiente párrafo de una de las que Borges le enviara:

Domingo a las tres. (Estimativamente, 20 de diciembre de 1944)

Querida, imprescindible, lejana Estela:

No he hallado otro papel de cartas en Las Nubes que éste con un membrete de Denver, donde (según me informa Enrique Amorim, que intercala periódicamente tu nombre o el de Durante o el de Avellanal, para espiar mi reacción) nació Buffalo Bill. Fuimos en vapor hasta Concepción; de ahí en tren, por llanuras de tierra roja, con caballos y altas palmeras, a Concordia; de Concordia al Salto, en una lancha.

Todos en este pueblo (al menos los que tenemos cierta edad) sabemos que la única forma de viajar desde Concepción del Uruguay a Concordia en tren, era venir a Basavilbaso, y esperar aquí la combinación a Concordia, que pasaba por Villaguay Este, Domínguez, Jubileo, San Salvador, etc. En otras palabras, Borges mismo nos relata (aunque sea implícitamente) que estuvo en nuestra histórica estación, esperando el tren que lo llevaría, como él dice, por llanuras rojas, con caballos y altas palmeras, hasta Concordia, para cruzar a Salto.

Me llena de emoción haber comprobado que nuestro mayor literato, uno de los más importantes del mundo, también ha sido, aún por un rato, visitante de nuestra indispensable y querida estación.